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Música 18/06/2013 by pablo

THE BEATLES: 50 años de magia (Parte II)

Segunda parte del artículo en que amigos músicos y musiqueros en general nos cuentan sus impresiones, recuerdos o anécdotas sobre algunas de sus canciones favoritas del cuarteto más famoso del mundo…

 

 

 

Pablo Cabanes (Protones, The Collection, Jay Fidelity)

Dizzy Miss Lizzy (Help, 1965)

No siendo esta canción de ellos, fueron ellos quienes me la hicieron conocer escuchando su “Live at the Hollywood Bowl”.

Lo que me llamó la atención desde el principio (yo tendría 7 años cuando escuché la canción por primera vez) fue la energía. Energía en los gritos del público y energía en el arreglo de guitarra que inicia la canción.

Esos dos elementos unidos representan, para mí, la magia. Esa magia es el Rock and Roll. Y lo bueno es que, con el paso de los años, en vez de menguar, crece. 

Los Beatles, en sus inicios, hicieron muchas versiones de clásicos del Rock and Roll, dando así oportunidad al gran público de conocer estas canciones. La grandeza de esta banda fue la de superar a sus mentores. La verdad es que no sé si los grandes del Rock and Roll compartirían esta opinión. Sería interesante saberlo.

Escuchar a los Beatles siempre me retrotrae a mi infancia, cuando, a través de mi hermano mayor, escuché una y otra vez todos sus discos. Todos eran buenos de principio a fin ¡¡Con lo difícil que es hacer una buena canción!! Estos chicos las escribían a patadas. Llevaban dentro la música.  Son irrepetibles.

 

Carlos Rodríguez (Mamá)

I´ve got a Feeling (Let it be, 1970)

Una de las canciones que más me atrajeron en su momento de Let It Be, entre otras cosas porque es un tema realmente compuesto por Lennon/McCartney, no como la mayoría de los que firmaban. Hecha a partir de esbozos de canciones sin terminar de Paul y John unidas,   finaliza con las melodías superpuestas, cantando cada uno la suya. Y también porque muestra a John  como el gran guitarrista que era: comienza con un riff  sutil e irresistible, de esos que te hacen coger la guitarra (ví la película más de una vez para ver como ponía los dedos). Inolvidable, embutido en su abrigo de pieles y con su Epiphone Casino, cantando con mirada burlona eso de “Everybody had a  hard year…”

 

Jeremy

You´ve got to hide your love away (Help, 1965)

Era la época en la que John Lennon estaba empezando a estar influido musicalmente por Bob Dylan. Lo cierto es que John sentía un gran respeto por la música de Dylan, y su manera de componer y de escribir las letras estaba empezando a cambiar. Estaba empezando a escribir sobre temas más serios y profundos. Además, tenía también más influencias de la música folk. “You´ve got to hide your love away” es un buen ejemplo de esta transición. ¿Quién era la persona que “tenía que esconder su amor”? Mucha gente cree que era el manager de los Beatles, Brian Epstein. Pero supongo que solamente Lennon sabe la verdad. Esta canción puede tener diferentes significados para cada cual que la escuche.

 

Paco Pepe Gil (Plástico Elástico)

I´m looking Trough you (Rubber Soul, 1965)

No sé cuál es mi canción favorita de The Beatles. Posiblemente cada día cambie y prefiera una u otra según sople mi viento interior e inconsciente. Pero sí es cierto que hay algunas que me son más constantes, que afloran más habitualmente y ésta es, sin duda, una de las “casi” fijas. No sé tampoco muy bien por qué, ya que no es de las más resultonas, ni de las especialmente diferentes, ni de las que abrieron un camino, ni un himno, ni… Creo que tal vez sea por eso, por su apabullante sencillez. Tiene todo lo que tienen The Beatles, todas sus cualidades, que son muchísimas. Tan claras, tan evidentes y tan expuestas a los mortales que a veces no sabemos apreciarlas. Melodía, armonías, estribillo, guitarritas encantadoras… Es de Paul, pero todos aportan un rasgo, su rasgo. Incluso Ringo se atreve con un órgano Hammond. Creo que además marca el cambio de una enorrrrme banda de Merseybeat a eternamente The Beatles. Es la canción más hermosamente sencilla de The Beatles. Tontamente, mi favorita.

 

Xavi Pascual (The Frinchers)

Ticket to ride (Help, 1965)

No soy ni he sido nunca muy fan de The Beatles. Lo poco que tengo de ellos en disco ha sido siempre regalo de alguien. Reconozco lo grandes compositores que son John y Paul. Sé perfectamente que tienen canciones maravillosas y un par de discos suyos me gustan mucho, “Revolver” y “Rubber Soul”. Pero The Beatles no son santo de mi devoción. Hay montones de grupos que me gustan y me interesan mucho más. Creo que todo lo relacionado con los cuatro de Liverpool está sobre dimensionado hasta casi lo obsceno.
Y sin embargo aquí estoy escribiendo sobre una de sus canciones, “Ticket to ride”, que me fascina.

Me encanta el arpegio inicial, la progresión de acordes, la melodía, el ritmo que Ringo le imprime y me intriga la letra (como profesor de inglés no puedo con el “she don’t care”, no obstante). “Ticket to ride” me retrotrae a la infancia y eso me resulta reconfortante. No puedo evidentemente recordar ni cuándo ni dónde la escuché por primera vez, pero no importa, es una canción que siempre ha estado ahí, llena de un brillo muy especial que asocio al sonido de las guitarras de John y George, un brillo que con el paso del tiempo me resulta todavía más deslumbrante.

 

Julio Ruiz (Discogrande)

All you need is love (1967) 

Daba clases particulares en mi barrio madrileño de Antón Martín a un niño que se tenía que presentar a los exámenes de bachillerato y eso me permitió un día por la noche de hace cuarentaytantos años parar el repaso a los deberes del día y quedarnos fijos en la tele -no, yo no tenía (vamos, mis padres) ese aparato en casa- para ver un programa especial llamado “Mundovisión” en conexión directa con varios países del globo y en el curso del cual íbamos a ser testigos de cómo The Beatles, con gran acompañamiento de orquesta y amigos ilustres varios, grababan “All you need is love”. Ufff! Impresionante.

Total, que a partir de esa fecha (25 de junio del 67) conté los días para ir a mi tienda de discos favorita y hacerme con el single que tenía por la cara A el mencionado tema y en la cara B “Baby you´re a rich man”. Guardo ese vinilo como objeto fetiche y preciado de valor sentimental. Aún en la esquina derecha de la contraportada aparece un 65 que son las pesetas que me costó en Carnaby, que así se llamaba el sitio especializado en donde me hice con uno de los primeros discos de mi colección.  

 

David Myhr

Free as a bird (1995)

Y de repente sucedió. Lo que millones de personas habían estado esperando durante décadas pero que se había convertido en imposible en diciembre de 1980 por culpa del “hombre cuyo nombre no debe ser mentado”. Pero de repente sucedió. ¡Una reunión de los Beatles! ¡Un Nuevo single de los Beatles en 1995! No podía estar más emocionado. Era algo histórico y recuerdo una televisión sueca destacándolo como una gran noticia y poniendo el video cuatro veces en las noticias de la mañana, en un programa que normalmente nunca ponía vídeos musicales. Era algo especial. Yo había organizado una fiesta Beatles en mi apartamento de Estocolmo y las expectativas eran… bueno, yo diría que… diversas. Quiero decir… después de todo, ¿qué podíamos esperar? Al principio fue un poco decepcionante porque la voz de John no sonaba demasiado bien. La verdad es que sonaba bastante mal. Después de toda la cháchara sobre la “mágica” restauración de una sencilla maqueta con piano resulta que seguía sonando como si se hubiera sacado de… ¡una sencilla maqueta con piano!

Pero bueno, en cualquier caso, era una canción nueva de los Beatles. Una vez superadas mis preocupaciones sobre la calidad del sonido, la canción creció rápidamente y empezó a gustarme mucho. Lo gracioso es que tuve algunas llamadas de periódicos del norte de Suecia preguntando mi opinión, ya que me había convertido en una especie de experto local en los Beatles, desde que, siendo un adolescente, participé en un concurso sobre los Beatles en la televisión pública.

Aparte del hecho de que era fantástico tenerlos de vuelta, la belleza de la canción reside en la sucesión de acordes, los maravillosos coros de Paul y George (que hizo que Jeff Lynne soltara “¡suena como si fueran ellos!”), el hecho de que tanto Paul como George hicieran la voz principal en una parte (cosa que no había sucedido antes), y, sobre todo, la fantástica primera nota de slide guitar de George Harrison. Para mí, esa podría ser la mejor nota de guitarra jamás tocada.

Luego, la gente dijo que lo siguiente que hicieron en la misma línea, “Real love”, era una canción aún mejor, lo que puede ser cierto en muchos sentidos. Pero a mí nunca se me olvidará el día en el yo ya estaba aquí para comprar un nuevo single de los Beatles. Bueno, ya había nacido cuando salió “Let it be”, el 6 de marzo de 1970, pero entonces tenía una semana de vida y aún no estaba preparado para la Beatlemania.

 

Sergio Cerro (Happy Losers, Roger Sincero)

Tell me why (A Hard Day´s Night, 1964)

Porque estaba en una cinta de cassette que afanaron a mi padre un domingo en el que le robaron la radio del coche aparcado en un descampado junto al Vicente Calderón; y porque jamás volvió a comprarse esa cinta. Porque sonaba en los tres minutos de video que más veces he podido ver: un Informe Semanal de Televisión Española que contaba que John Lennon había muerto tiroteado días atrás. Porque está en la cara A del primer vinilo que compré en Escridicos: La Tienda. Porque a una chica hace mucho le pregunté si no le parecía que no se podía cantar mejor al escuchar juntos esta canción y desde entonces no pregunto este tipo de cosas a las chicas. Porque está en Re mayor, como tantas canciones que hacen que brille el sol. Porque se la canto a mi hijo cada vez que llora desconsolado a las tantas de la madrugada. Porque Brian Wilson sabía que era buena y sus Beach Boys la grabaron en un disco en el que se fueron de fiesta. Porque creo que nunca he hablado o me han hablado de ella y ya era hora. ¿Que te diga por qué? Pues porque los Beatles no son el principio ni el fin, pero sí ese sitio seguro al que volver de vez en cuando para confirmar tantas cosas y sentirse tan bien.

 

Javier de Torres

While my guitar gently wheeps

El itinerario armónico de las canciones de George Harrison es a menudo delicioso. De While my guitar… siempre me gustó el modo de iluminarse el estribillo, y también el crescendo final con el solo de Eric Clapton. La letra nunca la he entendido, pero poco importa. 

Poco importa, porque bien mirado, Whyle my guitar dice muchas cosas. Ilustra bien las habituales dificultades de comunicación en el seno de los grupos, pues Paul, John y Ringo no prestaron ninguna atención a la canción hasta que George condujo al estudio al gran Clapton que, Les Paul en ristre, venció finalmente sus reticencias iniciales (nadie tocaba con los Beatles). While my guitar  es  también la generosidad de George, que cedió el protagonismo de la guitarra solista en su canción. Y es, además, la imagen de una amistad tan testaruda que ni las mujeres lograrían arruinar. Porque cuando la canción se graba (septiembre de 1968),  Clapton bebía ya los vientos por Patty Boyd, con la que se casaría once años después. La bellísima Boyd, musa entre musas, inspiradora de Layla (Derek and the Dominoes, 1970) y, según ella misma aseguraba –pero George lo desmintió con ironía después- también de Something (1969).

Al escuchar While my guitar me ha inquietado alguna vez  el recuerdo del rumor sobre la supuesta muerte de Paul: para algunos oídos poco finos, puede escucharse al final de la canción un lamento recurrente en la voz de George (Oh Paul…). Hoy tengo en el muro de mi lugar de trabajo, colgado tras mi espalda, un original de la revista LIFE, fechado el 7 de noviembre de 1969, editado para mostrar la perfecta salud de Macca (Paul is still with us. The case of the missing Beatle). McCartney  aparece en una portada emocionante con pose relajada, pero asiendo a Linda con una fuerza premonitoria de las desgracias por venir. La estampa se tomó en la campiña escocesa y acompañan a ambos sus dos hijas, Heather y Mary. Una imagen que preludiaba tal vez la estética del al fin valorado RAM (1971), que Paul grabaría poco tiempo después, con Linda, in the heart of the country.

 

Jesús Álvarez (Discos RadioCity)

There is a place (Please, please me, 1963)

¿Quién no ha entrado en el universo Beatles por “Please Please Me” o “Love Me Do”? Aunque no fue el primer disco que me compré de ellos, el primero en el que me dejé la paga de mi abuela fue “Rubber Soul” en Discos Melgamusic de Granada. Recuerdo perfectamente el establecimiento donde he adquirido y adquiero cada uno de los discos que tengo en casa. Cuando tenía catorce años, no tenía nada explorada su “segunda etapa” y era generalizado entre la “los que sabían”, que los Beatles realmente “grandes” empezaban a partir de aquí. Aprendí no muy tarde, que se trataba de una soberana chorrada, que su “grandeza” empezó en 1963 y acabó en 1970, que no sobraba ni un jodido segundo… Canciones como “There’s A Place” son una prueba irrefutable.

 

 

 

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