Siempre que Paul Weller saca un nuevo disco –y la verdad es que no lleva mal ritmo: seis álbumes en los últimos diez años; once en los veinte años que lleva de carrera en solitario-, hago un esfuerzo especial para que me guste. Aunque tiene sus facetas antipáticas, Weller me cae bien y, sobre todo, me ha hecho pasar muy buenos momentos con su música, así que tengo la mejor disposición previa ante la aparición de cada uno de sus trabajos.
Sin embargo, hace ya mucho tiempo que no consigo que sus discos me despierten el menor entusiasmo. Reconozco su estilo, su carácter único y una clase que de la que pocos pueden presumir. Pero me parece que hace décadas que no escribe una gran canción (algunas buenas, tal vez, pero ni de lejos a la altura de las de los Jam). Su reciente “Sonic Kicks” es aún más decepcionante que de costumbre: poco inspirado y, para colmo, desacertadamente atrevido.
De modo que siempre acabo volviendo a algunas canciones de Style Council y, sobre todo, al formidable repertorio de los Jam, que, felizmente, da para mucho. “Thick as thieves” no es seguramente la mejor canción del trío, pero sí es una debilidad personal. Por el airado vozarrón de Weller, por las guitarras rugientes, por esa base rítmica tan característica que componían Buckler y Foxton, y, también, por una letra tan ingenua como emocionante.
by Pablo Carrero

