En general, con la evolución que ha sufrido el lenguaje cinematográfico de las series de TV en los últimos años, suele suceder que muchas series “antiguas” no soportan demasiado bien el paso del tiempo. No es el caso de la original HOUSE OF CARDS que fue todo un bombazo en 1990 cuando fue emitida por la BBC en los últimos días del gobierno de Margaret Thatcher y que a pesar de que se perciben ciertos rasgos “anticuados”, hoy en día se puede seguir viendo como una magnífica serie con una agilidad narrativa muy superior a su homónima norteamericana.
No quiero cargar demasiado las tintas sobre la actuación de Kevin Spacey que además personalmente es un tipo que siempre me ha caido simpático y al que considero buen actor. El problema quizás es que cuando haces un remake las comparaciones son inevitables y en este caso el amigo Kevin compite con un pedazo de actor increible, de esa escuela británica que casi siempre se asocia con Shakespeare y que como Francis Urquhart realizó una actuación absolutamente memorable e inigualable ni por Spacey ni posiblemente por nadie. De verdad, creo que hay que ver la versión británica de HOUSE OF CARDS solamente para disfrutar de la interpretación de Richardson. Seguro que muchos podrán cuestionar cualquier otro aspecto de la serie, pero no creo que haya nadie que no se rinda ante un personaje tan brutalmente memorable.Posiblemente los creadores de la versión americana eran conscientes de la dificultad de conseguir algo parecido a lo que conseguía Richardson en le versión inglesa: mantener él solo la serie. Esto es especialmente difícil si en lugar de 4 episodios quieres hacer 12, con lo que claramente han intentado cubrirse las espaldas haciendo que la serie sea más “coral” con varias subtramas paralelas e intentando que los personajes secundarios tengan mayor relieve y personalidad.
Por mi parte, la memorable interpretación de Ian Richardson en particular, pero en general el haber visto previamente y hace muy poco, la versión original de la BBC, ha sido un duro golpe de cara a mi valoración del remake americano, que por otro lado, es bastante distinto. Creo que la versión 2013 de HOUSE OF CARDS es una muy buena serie, con algunos personajes muy interesantes pero a la que le falta un hervor… el hervor justo que sí supo darle, aunque en un guiso muy diferente esa gran cocinera de series que siempre ha sido la BBC.





























































































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